Testamento

TESTAMENTO NOTARIAL

Se trata de un acto a través del cual una persona decide su última voluntad, previo el oportuno asesoramiento del notario. Puede decidir no solo sobre su patrimonio sino también sobre cuestiones personales como el reconocimiento de un hijo o el nombramiento de tutor para sus hijos.
Por una cantidad aproximada de 40 euros se puede dejar organizada la sucesión y evitar futuros problemas y costes a los herederos. Y tiene especial interés respecto al cónyuge, ya que por ley únicamente le corresponde el usufructo de un tercio, cuando vía testamento lo podemos ampliar a toda la herencia.
Basta con acudir al notario con el DNI para poder otorgarlo sobre la marcha.

 

TESTAMENTO VITAL

Se trata de un acta a través de la cual una persona manifiesta que si por razón de una enfermedad o un accidente se produce una situación de especial gravedad, no sea mantenido vivo con mecanismos artificiales y se le deje morir dignamente.
Cada vez se hace más en la práctica, incluso hay un registro de este tipo de documentos que puede ser consultado por los médicos, lo cual tiene mucho interés especialmente para los donantes de órganos.

 

DECLARACIÓN DE HEREDEROS

Cuando una persona fallece sin testamento es necesario hacer una declaración de herederos, siendo competente el notario cuando van a ser declarados descendientes, ascendientes o cónyuge; caso contrario, habrá que acudir al Juez.
El notario que debe hacer la declaración de herederos será el del lugar del último domicilio del causante, por lo que habrá que aportar: certificado de defunción, certificado de últimas voluntades (aunque este lo solicitamos desde la notaria telemáticamente), certificado de empadronamiento, libro de familia y dos testigos.

 

HERENCIAS

El fallecimiento de una persona implica que su patrimonio debe ser transmitido a sus herederos, lo cual se hace en la partición de la herencia, a través de la cual, de común acuerdo y siguiendo las instrucciones del causante, se reparten los bienes que éste ha dejado.
La ley concede 6 meses desde la fecha del fallecimiento para liquidar el impuesto de sucesiones que en la mayoría de los casos no hay que pagar nada, y 1 mes para pagar las plusvalías municipales (solo respecto de los bienes urbanos). Caso de no hacer estas dos cosas, la Delegación Territorial de Hacienda competente (en nuestro caso la Junta de Andalucía) gira una sanción que puede llegar a los 200 euros por heredero.
Para poder hacer la herencia, el notario necesita la aportación del testamento o declaración de herederos, un inventario de los bienes y cuentas a la fecha del fallecimiento, y el correspondiente certificado de los seguros de vida, que se solicita directamente por el notario por medios telemáticos.

 

NOMBRAMIENTO DE TUTOR

Caso de tener hijos menores de edad o con algún tipo de discapacidad, el testamento nos debe servir para poder decidir quién queremos que sea la persona que se ocupe de ellos para el caso de faltar nosotros. Pensemos que nadie está exento de poder tener un accidente o una grave enfermedad, y para estos casos la ley nos brinda la posibilidad de ser nosotros los que decidamos quienes creemos que pueden ser los mejores representantes legales de nuestros hijos.

RECONOMIENTO DE HIJOS

El testamento también es el vehículo idóneo para poder llevar a cabo el reconocimiento de un hijo que por el motivo que sea no se ha querido llevar a cabo en vida. Es interesante esta última posibilidad que nos concede la ley, ya que saldrá a la luz una vez el testador ha fallecido, produciendo los mismos efectos jurídicos que si se hubiera hecho en vida.

 

FE DE VIDA

Es habitual en la actualidad que para renovar el cobro de alguna pensión de viudedad o de cualquier otro tipo, se exija por parte de la administración competente que se justifique que el perceptor está vivo. Esto se hace a través de la fe de vida, que no es más que una comparecencia ante notario para que éste de fe de que esa persona vive.
Tiene un coste aproximado de 40 euros y basta con llevar el DNI.